Apoyar para apoyarnos

¿Qué anhelos discurren en el río de tu mente después de tantos días en cuarentena? Otorga un momento para acudir a esta pregunta lejos de cualquier materialidad, en el silencio, tan solo, ahondando en ti, cuestionándote por un momento lo más esencial en tu existencia.


Es muy probable que tu historia vital de aprendizaje, como ser humano que observa su propio camino y que es dueño de su vida, te haya hecho valorar acontecimientos, acciones, contextos experienciales con más o menos refuerzo. De todos ellos, lo que yo te transmita, no será necesariamente representativo de tu trayecto vital, ahora bien, quizás en ti encuentres resonancia cuando te hablo del contacto físico humano afectivo siendo que resulte cálido y saludable, sentir frente a frente a la persona que amas verdaderamente, el sostén emocional de la familia cuando esta resulta un soporte que impulsa, la amistad como fuente de confianza presente y leal, en definitiva, el vínculo humano, que per se puede resultar sanador.

El vínculo humano... ¿Qué significa en ti? Lo cierto es que, la psicología lleva años describiendo este constructo con más o menos éxito, aunque por lo pronto comentarte en la línea de la evidencia empírica, que el peso entre la calidad en la interacción afectiva y la cualidad del cuidado temprano cuando somos bebés, extendiendo hasta la infancia, explican la construcción autónoma de nuestra identidad personal humana, siendo en definitiva la primera base desde la que nos relacionamos, a la vez, decisiva para adquirir los recursos de pensamiento y de afecto que ayudaran a afrontar toda nuestra vida en su conjunto (Blair-Gómez, 2013). Vincularnos a nuestras figuras de referencia supone entender el cuidado y el afecto, como fuentes en las que nos desarrollamos autónomamente, para así conectar con las personas. Actualmente, una definición de consenso en la comunidad científica respecto al vínculo lleva a describirse por Guidano en 1994, como la realidad equivalente a la manera en que se conoce y se concibe el mundo; donde el amor, que se rige por la emoción, es el organizador de dicho conocimiento y, por tanto, de esta realidad. Este mismo autor, añade que el apego, como fuerza en la que delimitamos relaciones seguras y de protección, es lo que nos permite construir el sentido del Sí mismo, estable y continuo en el tiempo. ¿Desde dónde entendemos el amor como organizador de esta experiencia? (Maturana, 2008) El amor, nos permite crear significados genuinos en los que delimitamos al otro a través de nuestras conductas, y establecemos una cercanía igualmente auténtica a través de las relaciones que se establecen. En este proceso también nos reconocemos desde este contacto, en lo que se ha denominado también científicamente como “realidad intersubjetiva”.

Hasta aquí sabemos que el vínculo resulta ya no solo humano sino vital. Bajo la idea de amor, nos apegamos a la relación humana segura, estable y cálida como forma de afrontar la vida y dirigir conductas de interacción entre afecto y cuidado a quienes queremos, y de quienes nos quieren. Ahora sentirás lo vital que es un te quiero, sin connotaciones posesivas, sino más bien como la disponibilidad ante quienes elegimos compartir la existencia y viceversa, “Te Necesito porque Te Quiero”. De aquí nace el apoyo social. Una disposición conductual naciente del apego y el vínculo, que, en los últimos años, se ha visto cada vez más distanciada por modos de vida olvidados del sentido de comunidad, cada vez más individualizados. Ahora, empezamos a hablar de problemas de nuestro tiempo como la soledad no deseada, fruto de una desconexión humana del apoyo social. Lo cierto es que el apoyo social, es un factor de protección que explica el buen pronóstico en salud mental ante muchos síndromes clínicos como, por ejemplo: la depresión, la ansiedad, el trauma, el estrés... Fomentar el apoyo social es fomentar la salud mental, lo contrario supone un riesgo. El apoyo social vendría a ser tal y como conocemos en el día a día como la inclinación de otras personas de vínculo, o de nosotros mismos hacia estas personas, a ayudarnos psicológicamente, pero además y fuera de este día a día, a ser estimados y valorados, ser parte de una red de comunicación y refuerzo mutuos (expresión de afecto positivo, honestidad, afirmación y respaldo de valores/creencias). Supone el grado en que nuestras necesidades sociales se satisfacen a través de una interacción de apego.


Hay muchas maneras de brindar apoyo social, te propongo algunas que pueden serte útiles: • El apoyo emocional: que comprende la empatía, el amor, la confianza que se vuelcan en el cuidado afectivo del otro. Tomar la iniciativa de escuchar activamente, sumando calidez y disponibilidad hacia quien o quienes queremos, permitiendo un espacio de expresión emocionalmente seguro, sería un ejemplo muy clave. • Apoyo instrumental: son conductas directamente enfocadas a ayudar a quien necesita. Por ejemplo, ayudamos a quienes queremos para terminar una tarea, aprender una lección, o cuidar en el sentido más físico... Un acompañamiento propiamente dicho. • Apoyo informativo: brindar información a las personas para hacer frente a una situación problemática o una situación vital. La información cumple la función de permitir a quien la recibe ayudarse ante la situación que desconoce como, por ejemplo, una gestión administrativa o un trabajo. • Apoyo evaluativo: tiene al igual que el anterior un carácter informativo y no tanto afectivo.

Vendría a considerarse como la transmisión externa de como nos vemos a nosotros mismos, en comparación con los otros. Es decir, que evaluación hacemos por ejemplo de un amigo ante un evento social, una ponencia, un taller o charla... Lo que entenderíamos como un feedback. Rescatando el título de este artículo, apoyar para apoyarnos, provee de una responsabilidad en la que todos somos parte de la vida de quienes queremos, y de esa manera también creamos la vida por definición. Ello no obvia que la soledad cuando la deseamos también resulta fundamental. Para convivir también necesitamos convivirnos, de esa manera adquirimos consciencia del efecto que nuestro comportamiento tiene en nuestro entorno y también en nosotros.

Sea pues, apoyémonos, te mando mi más sincero apoyo social agradeciendo tu tiempo y llegando hasta el final. Te mando un profundo abrazo, y ánimos para seguir afrontando esta cuarentena.


José Manuel, Psicólogo General Sanitario de Adomini



Referencias

Blair-Gómez, C. (2013). The biological basis of parent-infant attachment: Foundations and implications for further development. Informes Psicológicos, 13(1), 23-40. Recuperado de https://revistas.upb.edu.co/index.php/informespsicologicos/issue/view/223

Guidano, V. (1994). El desarrollo del enfoque evolutivo constructivista en la terapia cognitiva. Santiago de Chile: Instituto de Terapia Cognitiva.

Maturana, H. (2008). El Sentido de lo Humano. Ediciones Granica S.A., Santiago, Chile. Pérez Bilbao, J. y Martín Daza, F. (1996). In CENTRO NACIONAL DE CONDICIONES DE TRABAJO (Ed.), NTP 439: El apoyo social (1st ed.). Madrid, España: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. Retrieved from https://www.insst.es/documents/94886/326962/ntp_439.pdf/148113c8-bbba-40b3-86c7-81db7869d737

Villa-González., I. C; Blanco C., L.M.; Giraldo V., I.C.; Ramírez V., M.A. y Orozco H., G. (2015). Vínculo prenatal: la importancia de los Estilos Vinculares en el cuidado gestacional. Revista Katharsis. N 22, pp. 267-303, julio-diciembre 2015, Disponible en http://revistas.iue.edu.co/index.php/katharsis


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