• Kike Laporta Berki

Entendiendo y aplicando la ansiedad

¿Cómo se puede entender y aplicar algo como la ansiedad que por naturaleza nos puede resultar desagradable? Pues bien, nunca habrá una sola respuesta, lo que si es cierto es que, aunque nos choque, la ansiedad forma tan parte de nosotros como la alegría o la ira. Antes que valorar si nos resulta negativa, buena o mala, siendo que quizás recaigamos en quedarnos solo en la etiqueta, la ansiedad como expresión de lo humano, viviéndose en tal manera junto al comportamiento, también redunda como base de la salud. No es controlable pues se experimenta de manera natural en respuesta a los estímulos de nuestro ambiente, junto a la conducta, y el pensamiento. Te invito a que me acompañes por este nuevo artículo para entender para que existe la ansiedad, que función cumple y en base a que se describe.


En el día a día, y puede que quizás mientras leyeras estas líneas, vinieras con la idea de ansiedad, como un estado de nerviosismo o inquietud que vivimos en razón de algo que tememos, por ejemplo, ansiedad por un examen que atribuimos va a salir mal, o a que nos lesionemos en un deporte que tiene cierto riesgo. No vas mal encaminado ante este acercamiento, aunque es solo una parte de lo que representa la ansiedad. Un error muy común es definirnos como ansiosos o ansiosas, ante ese estado de agitación frente a lo que tememos, quedándonos reducidos bajo la idea de cómo nos comportamos. Es típico atribuir que como hemos respondido ante muchas situaciones con nerviosismo creamos que somos ansiosos o ansiosas. No necesariamente hacemos lo que somos y no siempre sería suficiente definirnos por lo que hacemos. Realmente, el comportamiento y una respuesta como la ansiedad puede ser coherente o no en relación a nuestra identidad, si bien, ambos vienen a explicarse por como los hemos aprendido a lo largo de nuestra historia como seres humanos, junto al contexto en el que se desarrolla este aprendizaje.


Hasta aquí ¿Qué es la ansiedad? Son muchos los rostros que han abarcado responder a esta pregunta desde la psicología y la psiquiatría desde múltiples perspectivas. Hoy día obtenemos un consenso aceptado en dos autores: Clark y Beck (1999, 2012) quienes la demostraron como una forma o sistema complejo bajo el que respondemos con la conducta, el afecto, fisiológicamente y a nivel de pensamiento, reaccionado al anticipar sucesos o situaciones percibidas como amenazantes dado que, por su imprevisibilidad o imposibilidad de control, comprometen nuestros intereses vitales. Estos autores exponen que realizamos una valoración primaria de lo que nos acontece de manera rápida e inmediata, evaluando en que medida un estímulo nos resulta amenazante, para responder eficientemente ante él, por ejemplo, cuando vemos algo que podría desmoronarse y decidimos apartarnos en el momento en que nos damos cuenta. Ahora bien, quizás te plantees aquí que la diferencia entre ansiedad y miedo puede resultar difusa, y desde luego, no es nada fácil ver donde está la línea que marcamos entre uno u otro... Podemos entenderla en la medida en que el miedo conlleva una valoración para proteger nuestra seguridad física/psicológica; y la ansiedad, por su parte, se activa ante eventos o circunstancias que anticipamos como aversivos, siendo que estén físicamente presentes o no. Así, no es lo mismo, que tenga miedo a ciertos edificios, a que eventualmente de manera acertada o no interprete que un edificio se puede caer, y me aparte por ansiedad a que se caiga, o decida directamente evitarlo por norma. Con todo, también hay veces en las que miedo y ansiedad pueden cursar a la par. Puede ser que mi ansiedad venga disparada por un miedo y viceversa, que empecemos a desarrollar miedo a razón de una ansiedad. Sea lo que ocurra, Clark y Beck (1999, 2012) plantearían que existe además una segunda valoración en la que evaluamos los aspectos seguros de la situación que percibimos como amenazante, y nace de un proceso estratégico de pensamiento en el que manejamos y elaboramos la información de nuestro entorno.


¿Cuándo la ansiedad puede jugar en nuestra contra o volverse patológica? Antes de nada, sea que nos encontremos ante ansiedad o miedo, lo importante es que nos demos cuenta en el momento de que experimentamos uno u otro, para direccionarlos de la manera más útil posible. No es tanto estar constantemente alerta del propio miedo/ansiedad, sino más bien de ser conscientes. El miedo estando ingresados en un hospital, nos puede hablar de la necesidad de pedir ayuda a un médico para que nos atienda; la ansiedad para escapar de un peligro como un accidente, nos proporciona una activación necesaria para reaccionar ante él. Tal y como mostramos de Clark y Beck (1999, 2012), podemos evaluar también, que hay de seguro en las situaciones amenazantes. Cuando subestimamos nuestras capacidades de afrontamiento, o tenemos dificultad para captar aspectos seguros de las situaciones de peligro, son variables susceptibles de derivar en el origen o mantenimiento de una ansiedad patológica (Clark & Beck, 2012). La ansiedad puede experimentarse como una sensación de malestar subjetivo promovido por indefensión, aprensión, irrealidad o también tensión muscular, sudoración, hiperventilación, opresión toráxica, entre otras. A nivel afectivo, se caracteriza por nerviosismo o agitación. En el momento en que estas formas de experimentar la ansiedad se dan desproporcionadamente en relación al valor objetivo de la amenaza y la situación estimular, estamos hablando de que sufrimos una ansiedad patológica. La valoración que establecemos entonces del estímulo amenazante es “exagerada” a su valor real, sesga nuestra conducta y se aplica a múltiples áreas de nuestra vida (laboral, familiar, etc.) (Díaz y De la Iglesia, 2019). Si te ves en esta situación o sencillamente, necesitas aprender nuevos recursos para manejar tu ansiedad, o generar herramientas de afrontamiento, el tratamiento psicológico es la elección y actualmente, el cognitivo-conductual demuestra soporte empírico para ayudarte. No dudes en acudir al equipo de Adomini si necesitas que te acompañemos en este o en otras cuestiones de salud.


Espero que te resulte útil y que sigas cuidando de tu salud. La ansiedad es importante en nuestra vida, pero también puede volverse en nuestra contra, y es normal que necesitemos de ayuda profesional para aprenderla y saberla manejar, dado que no siempre sabremos como hacerlo. Te mando un cálido abrazo.


José Manuel Garcia Bustos, Psicólogo General Sanitario de Adomini


Referencias


Clark, D.A., & Beck, A.T. (1999). Scientific foundations of cognitive theory and therapy of depression. New York: John Wiley & Sons.


Clark, D.A., & Beck, A.T. (2012). Terapia cognitiva para trastornos de ansiedad: Ciencia y práctica. Bilbao: Desclee de Brower.


Díaz Kuaik, I. & De la Iglesia, G. (2019). Ansiedad: Revisión y Delimitación Conceptual. Summa Psicológica UST, 16(1), 42-50.

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