Estereotipos, su función en nuestra mente

¿Cuántas veces te has visto diciendo cosas que la sociedad considera discriminatorias? Quizá la última vez fue en un momento de tensión, ya que tú no eres así ni realmente piensas esas cosas, pero en ese momento, salieron de tu boca palabras que reflejaban los estereotipos de algún que otro colectivo.



En primer lugar, hay que destacar que los estereotipos son mecanismos de ahorro cognitivo, ¿qué quiere decir esto? Pues que nuestra mente crea “atajos mentales” con el fin de ahorrar energía y esfuerzos. Por ello es que cuando se menciona a alguien procedente de Suecia, inconscientemente, nuestra mente nos lleva hasta el pensamiento de que es gente: seria, alta o con pelo rubio.


Desgraciadamente, la no comprensión de este mecanismo de ahorro de energía es uno de los responsables de que persistan en nuestra sociedad estereotipos tan deleznables como el racismo, la xenofobia, la homofobia… Ya que es un atajo, es mucho más rápido y fácil llevar nuestros pensamientos hacia un estereotipo que pensar sobre la realidad objetiva que tenemos delante. Además, cuando pensamos en los estereotipos acerca de otro grupo social, se produce un efecto reforzador que consigue que esa idea gane más fuerza en nuestra cabeza, ya que hemos llegado a ella de manera sencilla; es como si nuestra cabeza nos agradeciera pensar lo justo y necesario… qué cosas.


En el ámbito de la psicología social, se ha estudiado la función de los estereotipos desde diversos prismas, y el que vamos a comentar aquí es el referido a lo mencionado en el anterior párrafo: los grupos sociales.



No es ningún secreto que el sentimiento de pertenencia a un grupo es muy positivo para cualquier individuo, tanto es así que incluso durante la adolescencia es algo esencial para el desarrollo de los jóvenes. Hasta aquí todo es positivo, la cosa comienza a dirigirse hacia otro lado cuando encontramos que identificarse con un grupo, muchas veces se traduce en rechazar negativamente al resto de grupos (véase en el fútbol, países, partidos políticos...). Y es justo aquí, cuando los estereotipos cambian, y dejan de ser mecanismos de ahorro cognitivos para convertirse en una herramienta que solo separa a personas de otras personas.


Un profesor de la facultad de psicología nos dijo una vez: “la pobreza y el hambre del mundo se acabarán cuando lleguen los alienígenas a la Tierra”, puede parecer una cita exagerada pero contiene mucha verdad. Pensemos en ello, en el momento en el que exista en el planeta otro grupo que suponga una amenaza, dejará de haber diferencias (por fin) entre las personas, y se unirían esfuerzos por combatir a la nueva amenaza. Cabe destacar, que hasta ahora las amenazas que hay entre distintos grupos de personas se suelen provocar por la utilización de recursos naturales, aunque tampoco queremos profundizar mucho en este tema.


El hecho de que nos dividamos por grupos (cuando todos somos esencialmente iguales) provoca que se generen conflictos, inherentes al ser humano, entre todos nosotros. Por lo tanto, las guerras y los conflictos se suceden. Es por ello importante conocer la función de los estereotipos, entre otras herramientas cognitivas, para desmontar ideas preconcebidas sobre grupos o culturas distintas, y llegar a tener una sociedad más humana y menos conflictiva.


José Nogueiro

Psicólogo sanitario y Orientador escolar

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