La implicación de las familias en la orientación académico-profesional del alumnado


Vivimos una época un tanto contradictoria en cuanto al sistema educativo se refiere (ojalá solo fuese aquí, pero justo también tenía que ser aquí...) y es que tal y como está organizado actualmente, forzamos, repito, FORZAMOS, a nuestros jóvenes a tomar decisiones que determinarán su futuro académico-laboral a corto, medio, y largo plazo a una edad demasiado temprana, para la cual los estudios demuestran, como mínimo, que no todo el alumnado está preparado para ello.



Las decisiones a las que me refiero son, por si alguno anda aún algo despistado, la elección de itinerario en ESO y Bachillerato, (en FP por supuesto también influye la corta edad del alumno para tomar la decisión). Y es que con tan solo 14 años, recién estrenada la adolescencia, ya tienen (tenemos y tuvimos) que escoger por qué rama van a orientar el global de su futuro académico (a corto-medio plazo) y laboral (medio-largo plazo).


Quizá es que es ahora, porque algunos vemos con perspectiva ese momento, cuando nos fijamos en las consecuencias de esa decisión, el momento en el que nos damos cuenta de la dificultad que entraña la misma.


Pero volvamos a la etapa de la que estamos hablando, una etapa en la que el grupo social adquiere una gran importancia en la vida de todos los individuos, pero también una etapa en la que, debido a varios factores, los jóvenes suelen “alejarse” de sus familias, se trata de una búsqueda de independencia inherente a la adolescencia en donde el grupo de amigos ocupa el trono, quedando todo lo demás relegado a un segundo plano.

Sin embargo, los amigos, que suelen ser de la misma edad (más o menos) también pasan por la toma de la misma decisión, con las mismas dudas, las mismas inseguridades… ¿dónde está la clave para generar una buena decisión?



La familia. Tenemos que empezar a hablar de que lo mejor, más sano, y que más va a aportar al alumnado, es una colaboración familia-escuela activa y que se adapte a las necesidades de todos. Es muy difícil, en una época y , sobre todo, en un país donde se valora más la programación televisiva que la propia educación de sus ciudadanos, se pongan todos los medios necesarios para crear un camino lo más allanado posible para el alumnado, y que a lo largo del mismo puedan intervenir activamente las familias.


Si desde las escuelas formamos a los padres para generar comprensión sobre lo que viven sus hijos e hijas, estaremos en realidad dotando al vínculo familia-hijos de una mayor confianza y empatía, viéndose ambos generalmente debilitados en la etapa de la adolescencia.


Por lo tanto, si desde las escuelas ayudamos a las familias a que entiendan a sus hijos e hijas, conseguiremos que la toma de decisiones con respecto al futuro académico-laboral de éstos sea más fundamentada y tenga más sentido para todos los miembros del sistema educativo (familias, alumnado y profesorado).


José Nogueiro

Psicólogo sanitario y Orientador escolar.

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